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El interior del paisaje

Por Ana Martinez Quijano

Desde el comienzo de su carrera, Andrés Paredes entabló una relación intersubjetiva, de afinidad extrema con la marea de cualidades distintivas de su tierra voluptuosa. El pulso del artista obedece al ritmo de la selva y las formas de la vegetación coinciden con sus dibujos.

El artista que creó su propia tumba

Por Adriana Muscillo, publicado en el diario Clarín, septiembre 2018

Lo convocaron a pensar un cementerio para vivos: el misionero Andrés Paredes -quién no lo haría- pensó en sí mismo. Y levantó su lápida: la hizo en barro y materiales biodegradables, a modo de tótem. Lo hizo de un metro y medio de alto y en él anuncia el año del nacimiento, 1979, y -ay- el de la muerte: 2058.

Una selva en San Telmo

Por Eduardo Villar, publicado en la revista Ñ, diario Clarin, diciembre de 2017

No son paisajes y ni siquiera parece apropiado decir que es la naturaleza lo que está en las obras de Paredes: lo que aparece en ellas y las llena de belleza y de sentido es su experiencia de la naturaleza, cargada de su memoria, sus emociones y sus sentimientos. 

Entre hierro y cemento

Por Laura Isola, publicado en el diario Perfil, noviembre 2017

El misionero Andrés Paredes expone en la galería Calvaresi. Rizar el significado del arte, lo pensado y construido por el hombre y lo artificial que lo despoja de lo natural. Calados, telarañas, libélulas, fantasías del silencio invadido por los sueños. El artificio concebido como ardid, visible en una delicada cita a ese universo de flora y de fauna.

El Jardín donde se bifurcan dos junglas

Por: Marcelo Zapata, diario Ámbito Financiero, diciembre 2017

La naturaleza ha sido el tema de las obras de Paredes desde que, al promediar la primera década del siglo, inició su carrera artística en su Misiones natal. Allí mismo, en su paraíso tropical de Apóstoles y su tierra roja, surgieron sus árboles calados, y los bosques de papeles recortados con las formas enruladas de la jungla.

Orquídeas y mariposas fuera de escala, exponentes de la naturaleza como ornamento

Por Mercedes Urquiza, publicado en el diario La Nación, enero de 2018

Entre la naturaleza y la urbanidad. Eso parece haber experimentado y traspasado a su obra el misionero Andrés Paredes. El año pasado, el artista dejó el contacto directo con la naturaleza de su vida cotidiana y se instaló en Buenos Aires, casi por tiempo completo, para trabajar (entre otras cosas) en las piezas que forman parte de la muestra Artificio.

Artificio

Texto curatorial, por Ana Martinez Quijano

Hay un jardín urbano donde se ha detenido el tiempo. Allí flotan orquídeas de papel y hay mariposas de tamaño gigantesco. La luz, los reflejos, suscitan una marea de sensaciones, despiertan los sentidos y la memoria.

Un oasis urbano con aires de misiones

Por Julio Sanchez, publicado en el diario la Nación, Mayo de 2017

Dos mariposas enormes caladas en acero se elevan sobre los miles de peatones que circulan a diario por la calle Florida. Fueron emplazadas en 2015 y su autor, Andrés Paredes, las realizó en su provincia natal.

Afirmaciones

Texto curatorial, por Alicia Menises

Es su propuesta artística el resultado de un trabajo constante y reflexivo en donde la exploración de técnicas, la búsqueda formal, la indagación constante y rigurosa han ido perfilando el difícil oficio de crear objetos visuales  que no buscan describir ese pasado, sino que son el resultado de poner en acto el recuerdo pleno de emociones y felicidad a través  de insinuaciones, sugerencias, restos.

Una plástica que interroga la existencia

Por Ana Martinez Quijano, publicado en el diario Ámbito financiero, Mayo de 2017

La muestra tiene una dimensión mística. En una sala en penumbras, unos brillantes fanales se levantan sobre pedestales. En medio del tenebrismo y bajo las cúpulas de cristal yacen en el barro huesos y calaveras junto a bellísimas mariposas y piedras semipreciosas, ágatas y amatistas que iluminan la escena con su resplandor. 

Los Juegos de la memoria

Por Eduardo Villas, publicado en Clarin Ñ, Agosto 2016

La obra del misionero Andres Paredes que ocupa una sala lateral de la muestra curada por Ana María Battistozzi. Es un primer espacio de cierta intimidad que prepara al espectador para una obra que requiere un acercamiento sin interferencias. 

La fiesta de un arqueologo

Texto curatorial por Roberto Echen

Sabe que –en algún lugar– esa posibilidad de hacer arte en la contemporaneidad lo compromete con su biografía. En tanto “su” biografía (lo auto de la biografía) no le pertenece de manera unívoca, sino que conlleva la construcción colectiva constitutiva de toda arqueología.

El barro del Paraná, materia para modelar recuerdos

Por Ana Martinez Quijano, publicado en el diario Ámbito Financiero, febrero 2015

Al ingresar a la sala se divisan, a una altura intermedia, entre el piso y el techo, unas cúpulas de barro con ventanales circulares y huecos en su base. Estos orificios dejan ver el interior y brindan acceso al espectador. Allí adentro hay unos paisajes de aspecto surreal. En medio de un osario se levantan unas formaciones rocosas. 

Un Mano a mano con la naturaleza

Por Ana María Battistozzi, publicado en el diario Clarín Ñ, Mayo de 2017

Las formas de expresión que Andrés Paredes encontró para el inmenso caudal que la naturaleza le ofreció durante gran parte de su vida han sido varias. En estos días Buenos Aires despliega al menos dos o tres instancias de su repertorio de posibilidades en dos exhibiciones suyas: la ya mencionada que ocupa el espacio de arte de la UCA con seres alados, calados en papel y metal, y otra que tiene lugar en el Centro Cultural Recoleta, Barro memorioso.

De barro somos

Por Alicia de Arteaga, publicado en La Nación, Febrero 2015

El visitante puede asomarse al interior iluminado por una luz lunar y descubrir el universo de huesos, mariposas, cristales y fósiles. Una memoria cifrada en la que el artista mezcla sus propios recuerdos y la fascinación por los "objetos" de su padre médico. Ese muestrario arqueológico, por momentos caótico, está organizado prolijamente con la obsesión de un demiurgo estetizante.

Líneas y otras proliferaciones

Por Fabian Lebenglik, publicado en Página 12, Febrero 2015

La línea en su obra es un continuo enloquecido y abigarrado que se materializa mediante el calado de distintos materiales. Son líneas que en su devenir producen enramadas y texturas complejas, y que por sus recorridos laberínticos generan una densidad a través de la cual el artista evoca la densidad selvática subtropical.

Vestigios de la memoria y del tiempo

Por María Lujan Picabea, Revista Trasnvisual, 2015

ugar con barro hace las delicias de la niñez y es allí, en esa maleta repleta de sensaciones siempre fronterizas entre el atractivo y el espanto, donde escarba Andrés Paredes para su producción artística.

Exótico mundo íntimo

Por Marina Oybín, Arte Online, 2015

No hay sombras en esta especie de paisaje lunar iluminado con led. De pronto, un extraño chispazo de sorpresa sacude el cuerpo: hay fósiles, esqueletos, huesos hechos con barro; cerca, miles de alas de mariposas y cigarras (algunas rasgadas, todas clavadas en la tierra) que el artista juntó en un mariposario, cuarzos, ágatas, amatistas. Todo parece extraño, confuso. 

Las Mariposas del Cambio

Por Ana Martinez Quijano, Texto curatorial, circuito cultural de la calle Florida, 2015

Como un sismógrafo del terreno social, político y cultural, el artista percibe el nerviosismo urbano y las voces de quienes demandan cambio o transformaciones. Por un lado, el cambio se vislumbra imprescindible frente a la violencia del mundo y la metamorfosis de un planeta amenazado, cuando una noche eterna se adivina en un futuro no muy lejano.

¨El lugar donde nacemos nos determina, pero no nos condiciona¨

Por María Paula Zacharías mariapaulazacharias.com, Octubre 2014

Recuerdo la muestra de Andrés Paredes en Palatina: una especie de laboratorio de científico loco enamorado de las mariposas y las chicharras. Les construía micro mundos en cajas iluminadas. Las espiaba en microscopios. 

Migrantes

Por Alicia Menises Texto curatorial, Museo FAyD oberá Misiones / MUBA Resistencia Chaco, 2014

La condición de migrante es propia de los seres vivos, implica desplazamiento y una toma de decisión que contiene el anhelo de un cambio para la continuación de la vida.

La posibilidad de cambio, a su vez lleva consigo premisas tales como elección, adaptación, asimilación o transformación, entendidas todas como formas de transitar hacia un posible distinto.

La infancia rememorada

Por Florencia Battiti, Texto curatorial, Galeria Farrarons Fenoglio Bariloche, 2014

El joven misionero Andrés Paredes desciende de una familia de artistas que allá por los años 90 recuperó para las artes visuales el valor de la belleza y la manualidad como fuentes de placer y creatividad, desmarcándose tanto de la hiper intelectualización de los conceptualismos y del arte explícitamente político de los 70 como de los neoexpresionismos de los años 80. 

Exuvia

Por Alicia Menises Texto curatorial, Museo Areco, Posadas 2013

Todo ser humano es capaz de experimentar un sentimiento estético ante una  obra, pero dicho sentimiento no puede bloquear el descubrimiento de otras realidades que se esconden detrás de esos elementos formales que han hecho posible tal experimentación.

Exuvia | PiréPú

Por Javier Chemes Posadas Misiones, febrero 2014

La exuvia somos nosotros. Nosotros de este lado, mirando. Exoesqueletos de aquello que fue, que es pretérito total y fulminante de lo apenas (re)conocido como algo propio en el devenir ser-vivo de otros. Ahí , aquí, acá, como más te guste o prefieras, estamos vos, yo, nosotros y ellos, quienes de una o todas formas volveremos a vernos pretéritos, efímeros de hoy.

Gabinete de Curiosidades

Por Daniel Molina Diario Perfil, abril 2013

El misionero Andrés Paredes ha pergeñado con “Gurí” el vínculo entre dos mundos, en este caso –como un apasionado naturalista– ateniéndose a las maravillas de la ciencia y la naturaleza. Es a través de una mirada microcóspica que Paredes descubre la trama de esa maravillosa y terrible selva que acabó con Horacio Quiroga y toda su familia. 

“Ese lugar está solo en mi memoria”

Por Alicia Menises Texto curatorial, Gurí Galería Palatina, abril 2013

Cada historia tiene su tiempo y su modo de ser conocida.

La felicidad  con la que el Andrés describe sus vivencias de niño en un gran patio de espesa vegetación, sumado al encuentro fortuito de un microscopio, son el génesis de una experiencia vital marcada por el juego, la exploración , el descubrimiento y la permanente sensación de libertad

Antes que llegue la noche

Por Ana Martinez Quijano Texto curatorial III Bienal del fin del mundo, Ushuaia 2011

Con su poderoso imaginario, los artistas bucean en el fondo de las cosas, afrontan la mar de vicisitudes para alcanzar un objetivo por lo general incierto, para superar la falta de certezas, los sentimientos  consubstanciados al permanente e inevitable afán de recorrer caminos inexplorados. Por estas razones hay obras que nos permiten descubrir el universo desde perspectivas insospechadas.

Tres Maestros zen

Por Daniel Molina, Texto curatorial, Galería Palatina, Noviembre 2009

En las obras de Paredes lo más importante no es la materia, sino el vacío: lo que no está. Luz, que dibuja jugando con sus calados, es co-autora de sus obras. Tan esenciales son los aspectos “inmateriales” de sus creaciones que la parte “material” de estas obras semeja un fantasma errante, de esos que se suele llamar “la luz mala”. Más que objetos, Paredes produce iluminaciones.

De la primavera al otoño

Por Ana Martinez Quijano Revista Arte al día, ArteBA 2008

Las obras que Andrés Paredes presenta en la galería Palatina, mantienen la estética de la primera que trajo a arteBA, un tronco verde y exultante como la naturaleza de su Misiones natal, que en el año 2005 sedujo de inmediato al público de la Feria. 

Sobre Andrés Paredes

Por Norberto Frigerio Revista Arte al día, ArteBA 2007

Nacido en el corazón de las misiones jesuíticas, heredero de un arte cercano al oriental origami, con sus insolentes 27 años, Andres Paredes deslumbra por su capacidad para crear un universo donde se entrecruzan y compiten infinitas imágenes.

Forma y contenido en una línea

Por Ana Martinez Quijano Ámbito Financiero, Octubre de 2006

En las bellas obras del artista misionero se percibe una línea que fluye con energía desde su adolescencia.

La infinitud de esa línea primordial, evoca la exultante naturaleza que lo deslumbró en su infancia, tanto como el barroco americano de las ruinas jesuíticas o las melancólicas formas del art noveau que conoció a través de los libros.

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