Tierra adentro

Por Scott Moore

Texto curatorial

Escultura. Calado. Mariposas. Tierra. Yerba. El Litoral.

 

Paredes expone múltiples obras que unen la historia de la región destacando algunos de sus elementos más notables: la tierra, la yerba, el folclore y las comunidades de trabajadores que interactúan con todo ello.  A cada visitante se le presentan organismos imaginados.  Todos ellos compartiendo un lenguaje común, el hierro: la tierra roja tan característica de la zona, la sangre, el mate.  

 

Las baldosas de los jesuitas, inspiradas en la tradición ñandutí, están cubiertas de mariposas de la región.  Una invitación a encontrar su lugar en una historia plural que se remonta a miles de años.  En diálogo directo con la antigüedad y a menudo olvidadas historias de nuestra región, cuatro obras exploran la mutación necesaria para sobrevivir al cambio, tanto natural como forzado.  Las chicharras han sido sacadas de sus trayectorias y permanecen como una combinación de sus pasados y sus futuros.  Cáscaras del cambio a las que se les han dado alas, todo ello en el monte cubierto de ceniza.  Como espectador, usted es el único presente y se encuentra desafiado a encontrar, de nuevo, su lugar en la forma en que debemos sobrevivir a los desafíos de hoy.  

 

Al pasar por un biombo cubierto de tierra, lo literal y exploratorio se convierte en poesía.  

 

Procedente del folclore litoral e inspirado por el artista y poeta Ramón Ayala, los únicos colores utilizados intencionalmente en la exposición - Verde Gris, Verde Brillante, Rojo Torro.  Se encuentran cada uno en la exuberancia de la flora contenida en tres hexágonos.   Este enraizamiento da fundamento a los organismos que Paredes capta a partir de exploraciones zurdas.  Explorando la naturalidad inconsciente y contrastado con su aprendido control diestro.  Como se encuentran en la tierra después de la lluvia, los cuadros adquieren matices a través de la oxidación del hierro de la sangre del artista, utilizado aquí como otro pigmento performativo y natural.  Llevado de la segunda a la tercera dimensión, la arquitectura estructural procesada de los tacurúes se utiliza para cubrir los mismos organismos en forma de escultura.  Pasando de lo micro de las hormigas a lo macro del hombre, la transformación se completa en la premiada realización de las mayores esculturas presentadas.  Ponchadas coloreadas y utilizadas en la cosecha de la yerba mate por los 'tareferos' manchados con el barro del sudor y la tierra en el exterior y con su forma dado de la cosecha, más de 400 kilos de yerba mate.    

 

Desde la entrada con sus invitaciones al lugar de cada uno dentro de nuestros pasados y presentes hasta el final trasladado del subconsciente a la realidad del esfuerzo de los trabajadores, esta exposición toma como inspiración, sus materiales y sus obras, la naturaleza del litoral.  

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