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El jardín interior

Por Sandra Juárez

Texto curatorial

En la obra visual de Andrés Paredes se despliega la trama del impacto causado por la imponente naturaleza de la selva natal misionera y su reciente viaje al desierto de Atacama. El artista evidencia una insaciable curiosidad por los procesos y transformaciones que atraviesan los seres vivos. Bajo el lente del microscopio examinó desde pequeño: insectos, plantas y fluidos. La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando niño, según Nietzsche. Paredes cruza sus experiencias creativas con la rigurosa investigación científica. Sus juegos de alquimia le permiten crear rocas y cuarzos sintéticos. Las mariposas en sus obras son sello del artista y aluden a la metamorfosis.

Las chicharras cruzan sus raíces misioneras con las de su padrino salteño creador de la pieza musical La chicharra cantora. Y en la hibridación de la biología, la escultura y la música encuentran su particular expresión artística. La instalación El Laboratorio es una invitación a conocer objetos e intereses con los que construye sus obras y a rememorar su infancia en el consultorio médico de su padre en la ciudad de Apóstoles. La exhibición propone un recorrido por el jardín interior del artista y del espectador y, partiendo de que toda obra de arte es esencialmente metafórica, nos invita a preguntarnos qué imágenes, sensaciones y sentimientos lo pueblan. ¿Qué nos interesa cultivar? ¿Somos capaces de encarar la poda de aquello que no nos sirve o perjudica?
Las obras alojadas en las vidrieras del museo nos interpelan: cortar, podar y desmalezar para que lo bueno crezca. Iluminar con las luciérnagas, disfrutar de la belleza. Dar nueva vida a las mariposas en una obra de arte. Rescatar el sudor del trabajo en las esculturas rellenas de yerba mate, pintar con sangre y tierra. Querer abarcarlo todo es una tarea imposible aún en esta gran muestra antológica de Paredes. Pero quién ama el jardín lo sabe: el jardín es reposo porque allí el tiempo es más real. El jardín es la tierra y cada cosa en él está viva.
El paisaje es algo externo a los individuos aunque se conforma con la mirada. El jardín necesita de nuestra actividad humana, de las tareas de cuidado y de cultivo. Volver a la naturaleza resulta hoy un imperativo; Paredes la lleva dentro de sí y nos la hace ver.

 

Sandra Juárez
Curadora

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